No se ni por donde empezar, el cinismo de este film sobrepasa mi entendimiento, estoy anonadado. Si uno no se fija sale del cine sin demasiadas discrepancias. Esto es porque el mensaje final es políticamente correcto. Pero antes, a lo largo del film, se nos ha ido inoculando un veneno imperceptible de bondadoso racismo, odio ideológico y desprecio absoluto por la vida humana. Y todo eso sin que se nos encienda ninguna alarma en la cabeza. El ejercicio es, de alguna manera, admirable.
Y es que la perversidad de esta obra radica en el propio punto de partida. Se trata de una comedia basada en unos hechos reales, en este caso una guerra. ¿Y quién ha dicho que algo así no se pueda hacer? Encontramos un maravilloso precedente como M.A.S.H. de Robert Altman. El problema es que esta película no aborda la guerra como un acontecimiento absurdo del que reírse por no llorar. Aborda la guerra a nivel estratégico. El tono cómico lo pone el tratamiento de los personajes. Unos personajes que lejos de ser histriónicos o por lo menos malignos siguen a rajatabla el canon hollywoodiense y, como no podía ser de otra manera, nos caen bien. Por tanto lo que ocurre es que nos vemos sonriendo ante comportamientos absolutamente deleznables tratados con pasmosa normalidad.
El film trata sobre la guerra entre Afganistán y la Unión Soviética, y la financiación que proporcionaron EEUU a los afganos para decantar la balanza. Se nos vende este penoso capítulo de la historia americana no como una necesaria decisión estratégica sino como una acertada acción humanitaria..

Tom Hanks y Julia Roberts ponen rostro a los protagonistas. El primero es un político con una visión bastante interesada de la democracia, y la segunda una acaudalada mujer sureña con todas las virtudes del tópico: ultra religiosa y anticomunista visceral. De hecho, el film parece respaldar en todo momento este odio ideológico propio del Mccarthismo con expresiones tales como “vamos a matar comunistas” (para nuestros queridos protas no se trata de derrocar una de las peores dictaduras de la historia de la humanidad, sino de eliminar sujetos contaminados por una ideología y hacer prevalecer el maravilloso modelo capitalista).
¿Y cómo se justifica la absoluta perversidad de dar armas a radicales extremistas? Como hemos dicho no es suficiente con mostrarlo como una decisión puramente estratégica, sino que ha de haber un toque sentimental, en este caso una indignante visita a un campo de refugiados afgano. De modo que el objetivo oficial de Charlie Wilson es derrocar a los comunistas, pero de cara al espectador la motivación real es salvar a esa pobre gente que se está muriendo… por favor. El colmo de la demagogia lo alcanza C. Wilson cuando nos dice, con cara muy sería, que “esa gente está muriendo por nosotros y no lo podemos permitir” (y por eso en vez de enviar al ejército les damos armas para que maten un poco antes de morir). Si a eso le añadimos el barato alegato pro democracia con final didáctico que le suelta Charlie Wilson a su secretaria el resultado es un sujeto penósamente cínico, o bien llanamente estúpido.

Podríamos continuar pero creo que con esto ya hemos resaltado los puntos más problemáticos. Salvando estas nimiedades la película es bastante divertida. No exige mucho ni a los actores ni a los espectadores. Quizás, como dijo un amigo mío, simplemente se trate de una película entretenida de derechas. Yo le pongo un 6 como forma de entretenimiento, y un 4 como obra artística. Escoged la nota que queráis.







No voy a perder mucho tiempo con esta crítica. La película es insustancial. Y ya van dos contra una. A la increíble “The royal Tenembaus” la siguieron “Life Acuatic” y ahora ésta. Wes Anderson últimamente no está inspirado. Se ha encasillado en el cine indie de una manera poco saludable (esa en la que la palabra indie pesa más que la palabra cine).

This is ingland, escrita y dirigida por Shane Meadows, es una de las mejores películas de la actual cartelera española. También es cierto que es un producto fácilmente clasificable como cine inglés de clase obrera (una más) y que, como apuntaba un amigo, seguramente no pasará a la historia de este género… o quizás sí.

